Datos oficiales EEA 2013–2025
En Bilbao, 2013 registró 54 días con riesgo cardiovascular elevado por PM2.5 para personas mayores. Esos días, un abuelo que bajaba a tomar un café en el Casco Viejo sentía el pecho más pesado sin saber por qué. La partícula invisible ya había pasado a su torrente sanguíneo. No era el frío: era la combustión del tráfico y las calderas.
El mes de septiembre marcó el pico del año: 184 microgramos por metro cúbico de PM2.5, una cifra que dispara el riesgo para un corazón frágil. Le siguieron octubre con 181 y junio con 178. En esos días, un mayor en Santutxu no distinguía entre su cansancio habitual y la opresión real. La chimenea de la vecina y los autobuses diésel de la calle contribuían al mismo cóctel.
Comparando los extremos de la serie mensual, Bilbao muestra una estacionalidad clara: diciembre baja a 102, mientras septiembre toca los 184. El invierno puro no es lo peor; es la transición otoñal la que concentra las partículas finas. No parece que la tendencia sea claramente descendente entre esos valores. La ciudad mantiene un pulso irregular, con meses que castigan al sistema respiratorio de los mayores.
Si eres mayor o cuidas de alguien mayor, mira el parte de PM2.5 antes de salir a las campas de Etxebarria. En los días marcados en rojo, evita el paseo matutino y hazlo a media tarde, cuando el tráfico de la Gran Vía baja. Cierra las ventanas que dan a la calle y usa la ventilación cruzada del patio interior, un recurso típico de las casas bilbaínas.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.