Datos oficiales EEA 2013–2025
En A Coruña, durante 2013, hubo 114 días con riesgo cardiovascular elevado por PM2.5 para las personas mayores. Eso significa que, uno de cada tres días de aquel año, el corazón de un vecino del barrio de Monte Alto latía con más esfuerzo del que debería. Para un abuelo que baja a pasear por el paseo marítimo, esas jornadas eran un aviso silencioso que no se veía en el cielo gris.
El invierno coruñés concentra los peores momentos. En diciembre de ese mismo año, el termómetro urbano de las partículas finas marcó 328 microgramos por metro cúbico, la cifra más alta de la serie estacional. Las calefacciones de carbón y gasóleo, junto con los motores diésel de los autobuses que suben hacia Riazor, cargaban de combustible invisible el aire que respiraban los mayores en sus pisos de la plaza de Vigo.
La tendencia muestra una realidad incómoda: empezamos con 290 en enero, pero marzo escaló hasta 303 y diciembre llegó a 328. No hay un camino claro hacia la mejora; el problema se mueve con las olas de frío y las lluvias calmadas que atrapan la polución sobre la ciudad. En verano, la brisa del Orzán limpia el aire, pero el otoño y el invierno devuelven esas partículas que viajan hasta la sangre.
Para los mayores que viven en las calles estrechas del centro histórico, la hora de encender la chimenea o la estufa de leña marca la diferencia: hacedlo a mediodía, con las ventanas abiertas de par en par al aire del puerto. Es el momento en que la brisa marina empuja la polución hacia el interior y renueva el aire de la casa sin esperar a que escampe.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.