Datos oficiales EEA 2013–2025
En Oviedo, durante 2013, las personas mayores vivieron **216 días** con riesgo cardiovascular elevado por PM2.5. Es decir, más de la mitad del año el corazón de un abuelo trabajaba con una mochila invisible de partículas finas. En invierno, al salir a por el pan a la Plaza de la Catedral, el aire parecía limpio, pero la caldera de biomasa y los diésel de los repartos ya estaban cargando su sangre.
El peor momento se concentró en diciembre de ese año, con un valor mensual de **293**. La escena se repetía cada amanecer: la abuela tosiendo en la cocina mientras el barrio de La Argañosa se cubría de una neblina que no era niebla, sino combustión. Febrero y noviembre también apretaron, con **252** y **258** respectivamente, justo cuando las estufas de leña de las casas antiguas del Casco Histórico echaban humo a ras de suelo.
La historia de esos doce meses muestra un ritmo estacional claro: el verano aliviaba con **167** en agosto, mientras que diciembre alcanzaba **293**. Diciembre casi dobla la cifra de agosto, lo que revela que el frío y la calefacción son los enemigos silenciosos de las personas mayores en Oviedo. El invierno se lleva la peor parte, y los pulmones frágiles lo notan en cada subida de las cuestas del Naranco.
Para los mayores, los días de PM2.5 alta no son para pasear por el Campo de San Francisco ni para hacer cola en el mercado del Fontán. Cuando el termómetro baje y el aire se quede quieto entre los edificios, apuesta por la actividad suave en casa: abre las ventanas solo media hora al amanecer, cuando el tráfico aún no ha despertado, y guarda el esfuerzo físico para las horas centrales del día.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.