Datos oficiales EEA 2013–2025
En Sevilla, el dióxido de nitrógeno alcanza su pico en enero, con una media mensual de 28,1 µg/m³, según la serie verificada de 2013 a 2025. Ese mes, respirar en la calle Torneo a primera hora era tragar el humo de miles de tubos de escape atrapados bajo el cielo gris. Para un sevillano que cruza el Puente de Triana en moto, esa cifra significaba irritación de garganta y bronquios antes de llegar al trabajo.
El peor momento del año se concentra en el mes de enero, cuando el NO2 marca 28,1 µg/m³ de media. Es el punto más alto de todo el ciclo anual, muy por encima de los 16,2 µg/m³ que se respiran en julio. Las mañanas de enero en la avenida Kansas City, con el semáforo en rojo y decenas de coches acelerando, son el escenario exacto de ese valor: un gas que irrita los bronquios y dispara las crisis de asma.
El ritmo del año manda, y Sevilla lo nota en sus pulmones: el ciclo de datos de 2013 a 2025 muestra una caída clara desde los 28,1 µg/m³ de enero hasta los 15,5 µg/m³ de junio. La diferencia es de casi la mitad, y responde a la meteorología local: en invierno, las inversiones térmicas sobre el valle del Guadalquivir atrapan el humo del tráfico bajo una tapa fría; en verano, la radiación dispersa el aire. La calle-canon se alivia cuando llega el calor.
Si vives en el centro, entre la Puerta de Jerez y la Plaza Nueva, evita caminar pegado al bordillo en las horas punta de enero, cuando el NO2 está en su máximo. En lugar de ventilar la casa a la hora del atasco matutino, espera a media tarde, cuando el tráfico remite y el aire del río empuja los humos. Tu asma te lo agradecerá, sobre todo los días de niebla.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.