Datos oficiales EEA 2013–2025
El mes con el NO2 más alto en Barcelona, entre 2013 y 2025, es diciembre, con 37,4 µg/m³. Ese valor llega justo cuando las mañanas se encienden con miles de tubos de escape en la Meridiana. Para quien respira la ciudad cada día, diciembre significa esperar el bus con la garganta seca, notar el picor en los bronquios al caminar por una calle-cañón llena de semáforos en rojo.
El pico anual se cierra con el año, en el mes 12, cuando el frío aprieta y la calefacción se enciende. La cifra es 37,4 µg/m³, el valor medio mensual más alto del ciclo estacional. En esas semanas, la hora punta se convierte en un embudo de humo en avenidas como el Paral·lel, y el asma de los más sensibles se dispara con el aire denso de la mañana.
El ritmo del año en Barcelona no es lineal: sube en los meses fríos y baja en los cálidos, con una clara estacionalidad marcada por la inversión térmica. En enero el valor es de 36,4, y en agosto, con la ciudad medio vacía y el sol radiando, baja hasta 22,1. Es decir, la diferencia entre el invierno y el verano es grande, pero la tendencia interanual no se dispara: diciembre repite 37,4, un dato que pide vigilancia, no derrota.
Diciembre es un mes para cambiar la ruta: evita las horas punta en las calles-cañón del Eixample, donde el tráfico se atasca. Si puedes, haz los recados antes de las 8 de la mañana o después de las 20, cuando los semáforos fluyen y el tubo de escape descansa. Y para los días de pico, respira por la nariz y busca las aceras de los parques como el de la Ciutadella, donde el aire aun se renueva.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.