Datos oficiales EEA 2013–2025
En Valencia, el mes con el NO2 más alto entre 2013 y 2025 es diciembre, con una media de 30,1 µg/m³. Ese es el momento en que las mañanas huelen a tubo de escape en la Gran Vía y las plazas se llenan de coches en marcha lenta hacia el trabajo. Para quien cruza el Puente de las Flores a primera hora, la diferencia con un día de junio se nota en la garganta y en los ojos.
La serie mensual marca su pico en diciembre con 30,1 µg/m³, justo cuando las inversiones térmicas atrapan el aire cerca del suelo. El contraste con agosto, que baja hasta 14,5 µg/m³, muestra cómo el ritmo del año manda: menos tráfico en vacaciones y más radiación solar que dispersa el humo. El NO2 no es un problema uniforme: es un problema de calles-cañón y de horas punta en los accesos a la ciudad.
El ciclo anual se repite con una lógica clara: los meses fríos concentran el gas, los cálidos lo diluyen. Enero arranca con 28,7 µg/m³ y febrero con 28,1 µg/m³, mientras que julio se queda en 16 µg/m³ y agosto en 14,5 µg/m³. La calefacción de invierno y los motores fríos empujan el humo hacia arriba, pero la inversión térmica lo devuelve a la altura de los bronquios.
Si vives cerca de la avenida del Cid o de la calle Colón, evita hacer deporte al aire libre entre las 7 y las 9 de la mañana en diciembre, cuando el tráfico y la inversión térmica se combinan. En esos días, elige una ruta por el Jardín del Turia, donde los árboles rompen el flujo de aire y el humo se diluye antes de llegar a tus pulmones.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.