Datos oficiales EEA 2013–2025
El NO2 más alto del año en Vigo se registra en enero, con una media mensual de 27,4 µg/m³, considerando el período 2013-2025. Ese mes, las mañanas en la avenida de Castrelos o en Urzáiz amanecen con el aire espeso mientras los coches se encienden en cadena hacia el centro. Los bronquios de los vigueses lo notan al cruzar cada semáforo: más opresión, más tos que en verano. La estación fría convierte el humo del tráfico en un compañero de calle inevitable.
El pico de enero se explica por las inversiones térmicas que atrapan el aire bajo la ría. Con el cielo despejado y sin viento, la calima de tubos de escape queda suspendida a ras de asfalto hasta media mañana. Este mes marca la cifra más alta de la serie, muy por encima de los 27,4 que ya son referencia anual. En la calle-canon de la Gran Vía, las horas punta de las 8 y las 19 concentran el gas irritante que dispara el asma.
Diciembre y enero se disputan el final de la escalada invernal: 25,4 y 27,4 respectivamente, frente a los 16,5 de agosto, el respiro de las vacaciones. El ciclo anual manda en Vigo: el ozono de verano eleva el NO2 ligeramente en julio (17,2), pero nunca iguala el frío. La tendencia entre 2013 y 2025 no muestra una caída clara; la estacionalidad es el verdadero patrón. La calefacción y los motores fríos son el dúo que domina el aire de la ciudad en el invierno.
En enero, cambia tu ruta a pie por la calle del Príncipe o el paseo de las Avenidas, lejos de los ejes de tráfico denso. Si tienes asma, sal después de las 10 de la mañana, cuando la inversión térmica se rompe y el aire baja de enfrente de la ría. En Vigo, el frío se combate con abrigo, no con el coche encendido en el garaje.
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Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), datos verificados 2013-2025. Página generada automáticamente a partir de datos oficiales; los números proceden exclusivamente de la base de datos, nunca estimados. © 2026 airqualitas.