No sale de ningún tubo de escape: lo fabrica el sol.
El ozono a ras de suelo es distinto a todos los demás: no lo emite nada directamente. Se forma cuando el sol fuerte 'cocina' otros contaminantes del tráfico y la industria. Por eso su temporada es el verano, y su hora, la tarde.
Un gas que se forma en el aire cuando la luz solar reacciona con los gases del tráfico y la industria. El mismo ozono que en las capas altas nos protege del sol, a ras de suelo es un contaminante que irrita los pulmones.
No tiene una fuente propia: es un contaminante 'secundario'. Necesita sol fuerte y calor, así que dispara en verano y por la tarde. Curiosamente, suele ser más alto en las afueras y en el campo que en el centro de la ciudad, porque el gas viaja con el viento y se forma lejos de donde se emitieron sus ingredientes.
Irrita los ojos, la garganta y los pulmones, y provoca tos y sensación de ahogo en los días de pico. Empeora el asma y afecta especialmente a quien hace deporte al aire libre en las tardes calurosas de verano, justo cuando más alto está.
La OMS recomienda desde 2021 no pasar de 100 µg/m³ de media en las 8 horas de más ozono del día. En los veranos calurosos del interior peninsular es habitual superar ese valor durante las olas de calor.
En verano, haz deporte al aire libre a primera hora de la mañana, no por la tarde, que es cuando el ozono está más alto. Los días de ola de calor, si tienes asma o problemas respiratorios, reduce el esfuerzo fuera en las horas centrales. Ventilar de noche o al amanecer es mejor que a media tarde.
Fuente de los datos: Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA). Normas sanitarias: Directrices de la OMS de 2021 sobre calidad del aire. Esta pagina es informativa y no sustituye el consejo de un medico.